
Hola hola
Hoy escribo con la ilusión bien grande. Ya están en la web nuestras naranjas de Valencia y los kiwis rojos, recién salidos del árbol y listos para viajar a tu casa.
Déjame contarte por qué en estas tierras nacen las mejores naranjas del mundo. La clave es sencilla y poderosa a la vez. Dónde estamos, qué suelo pisamos y el clima que nos arropa. Juntos hacen magia mediterránea, de la que se bebe y se muerde.
La ubicación es un regalo. Aquí en la costa de Valencia el mar nos quita los extremos. No sufrimos largas heladas y tampoco ese calor que achicharra. Las brisas del Mediterráneo hacen de manta suave en invierno y de ventilador en verano. Así el árbol vive tranquilo y el fruto se forma con calma.

El clima pone la banda sonora. Lluvias sobre todo en otoño y primavera, justo cuando la planta las necesita, y veranos secos que concentran el azúcar sin aguar el sabor. Ese contraste de días templados y noches más frescas ayuda a que la naranja coja color y carácter. Piensa en un horno bien regulado, ni fuerte ni flojo, perfecto para que suba el bizcocho ☀️
El suelo es la base de todo. Son tierras aluviales de los ríos Turia y Júcar, con una mezcla muy equilibrada que drena sin ahogar y retiene lo justo para alimentar. Suelo con buena cal y buen alimento, raíces felices y árboles que tiran con vigor. Cuando el suelo está en su punto, la copa lo celebra.
El agua la guiamos con cabeza desde hace siglos. Aquí todavía respetamos las acequias heredadas de los abuelos de nuestros abuelos, y las combinamos con riegos ajustados para no malgastar ni una gota. Es cultura del agua. Mi bisabuelo ya leía la zanja como si fuese el parte del tiempo y acertaba más que el hombre del tiempo 💧

Y ahora la parte sabrosa. Cortamos cuando el dulzor y la acidez se dan la mano. Si lo quieres en números, cuando el azúcar está alegre y la acidez aún refresca, ahí está el punto Valencia. Ese equilibrio es lo que hace que un gajo te pida otro, y que el zumo no empalague. Nada de misterio, mucha observación y prueba del árbol en boca.
Me presento como toca. Soy Eduardo, fundador de Campos del Abuelo y agricultor de naranjas valenciano. En mi casa se cultiva desde principios del siglo veinte. Me enseñaron antes a reconocer el olor del azahar que a montar en bici, y aquí seguimos, trabajando la tierra de forma artesanal, como lo hacían los nuestros.
Nuestro proceso es simple y único en España. Cada mañana vemos qué habéis pedido, entramos a los naranjos, cortamos a mano una a una y directo a la caja. Sin esperas, sin cámaras infinitas. Por eso cuando abres la caja huele a árbol y a campo. Y por eso duran y saben como tienen que saber.

No lo digo solo yo. Estas naranjas tienen reconocimiento internacional desde hace generaciones. Han viajado a media Europa y ahora llegan a tu cocina sin dar vueltas. Somos un grupo de agricultores de toda España defendiendo nuestro trabajo y nuestras frutas, para que tú disfrutes producto honesto al precio que corresponde.
Si te apetece probar la temporada en su mejor momento, ya puedes entrar en la web y pedir tus naranjas. Las personalizas a tu gusto, nosotros cosechamos al alba y te las enviamos en menos de 24 horas. A mordiscos o en vaso, sabe a Valencia de verdad. Aprovecho de contarte que este jueves no trabajamos, por lo que estaremos recibiedo pedidos de lunes a miércoles por esta semana.
Gracias por estar al otro lado y por apoyar al campo. Que tengas una semana bonita y con mucho gajo
Un fuerte abrazo

