
Hola hola, ¡Buenos días!
Como cada sábado, me senté con el café a ver las noticias antes de bajar al campo, y me he topado con que La Unión Europea ha puesto una multa millonaria a la megatienda china Temu.
Y nada más y nada menos, que por vender productos ilegales y por no proteger bien al consumidor. Y en cuanto lo escuché, me vino a la cabeza algo que ya te he contado otras veces.
En Europa a los agricultores nos exigen una barbaridad, y vale, eso es importante para producir sano y de calidad.
Pero luego competimos con fruta y verdura que entra desde fuera habiéndose producido bajo reglas muy distintas.

La idea de fondo que Bruselas está empujando con estas multas es sencilla. Si montas un mercadillo gigante en internet y te llevas tu comisión, no vale decir que tú solo pones el escaparate. Toca responder por lo que se vende.
Bienvenidos al club de enseñar papeles, pensé, porque en el campo llevamos años viviendo así. Aquí cada naranja, cada caqui y cada lechuga pasan su propio examen desde el árbol o planta, hasta tu caja.
Con trazabilidad real, con inspectores y hasta con ese puntito de sudor en la frente cuando te piden otro documento más. Y aun así, seguimos adelante porque sacar el campo adelante es lo primero.
Ya sabes que nosotros funcionamos de una manera muy particular.
Cada mañana reviso los pedidos y salimos a cosechar lo que tú has pedido. Aquí no hay almacenes llenos de cajas sin nombre, hay árboles, personas y caminos de tierra.

Ahora, siendo justos, controles y normas hacen falta siempre y aún más cuando hay riesgo para las personas. Está bien que se pongan serios con quien mueve millones de artículos. Lo que pedimos desde el campo es coherencia.
Tiene todo el sentido pedir que quien trae y vende asuma de verdad su parte y que a la fruta de fuera se le exija lo mismo que a la nuestra.
Mismas reglas para todos, mismo nivel de garantías, misma balanza para pesar a cada uno ⚖️
Te pongo un ejemplo muy cotidiano. Cuando compras una naranja nuestra, sabes de qué parcela ha salido y que la hemos cortado esa misma mañana. Si hay cualquier duda, tiramos del hilo y encontramos el árbol.
Esa cercanía es una ventaja para ti y también una responsabilidad para nosotros. Por eso nos tomamos tan en serio cada caja que montamos. No hay truco, ni humo, ni atajos. Hay tierra, manos y oficio.
Ahora me toca cerrar el cuaderno, y comenzar a cuadrar las cosechas para la semana entrante.
Gracias por estar al otro lado y por apoyar este modo de trabajar que nos permite vivir del campo con dignidad, y a ti comer como se ha hecho siempre, con confianza y sin sorpresas.
Un fuerte abrazo y feliz sábado,

