Hola hola {nombre}

¿Hay algo más triste que abrir un aguacate perfecto y que al día siguiente parezca que ha pasado una mala racha emocional? Ese tono marrón apagado no es drama, es oxidación… 

Pero tranquilo, aquí te enseñamos cómo conservar un aguacate ya picado, para que no tengas que botarlo

Cuando cortas el aguacate, entra en contacto con el aire y empieza el proceso de oxidación. La clave está en reducir ese contacto al mínimo. ¿El truco clásico? Unas gotas de limón sobre la superficie expuesta y envolverlo bien, bien pegado con film transparente, sin dejar huecos. Nada de envolver “por encima y ya está”.

Otro consejo de oro: si solo has usado una mitad, deja el hueso en la parte que guardas. Esto ayuda a reducir la superficie expuesta. Y si quieres ir un paso más allá, guárdalo en un recipiente hermético con un poco de cebolla en el fondo. No tocará el aguacate, pero ayudará a ralentizar la oxidación. Sí, la cebolla sirve para algo más que hacerte llorar.

Porque cuidar el producto también es respetarlo hasta el final. En Campos Del Abuelo creemos que cada aguacate merece terminar en tostada, ensalada o guacamole… pero jamás en la basura por falta de mimo. Y ahora que ya sabes el secreto, la próxima vez que abras uno, que sea sin miedo y con cuchara en mano. 😉

Yo me despido para seguir aquí en lo mio, atendiendo la huerta y a ustedes, por supuesto.

Un abrazo fuerte y gracias por apoyar al campo español. Nos leemos la semana que viene

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