
Buenos días
Hoy te escribo temprano, con el frescor de la huerta aún en la chaqueta, para contarte algo importante. Este jueves no vamos a sacar pedidos porque el viernes es festivo por el Día del Trabajo.
Paramos la parte de empaquetado y reparto para no dejar tus cajas dando vueltas por el país ni paradas en un almacén perdiendo frescura.
Ya sabes que aquí cosechamos bajo pedido, cada mañana miramos lo que habéis pedido y vamos al campo a recoger solo lo que hace falta. Lo hacemos así porque vendemos directamente de nuestros campos y aquí la frescura manda.
Dicho esto, que no salgan cajas no quiere decir que el campo se tome el puente. La naturaleza no entiende de festivos. Si el calendario marca rojo, la patata ni se inmuta.

Te cuento por qué. El cultivo no va a ritmo de oficina. La patata, por ejemplo, tiene sus tiempos, y hay que acompañarla. Estos días toca vigilar riegos con mimo, que el tubérculo se forma cuando la planta está en plena faena y un despiste se nota en el plato.
También aporcamos, que es ese gesto tan de toda la vida de arrimar tierra al pie de la planta para que el tubérculo crezca protegido, sin que le dé el sol y amargue, y para que el suelo respire mullido. Rotamos parcelas para que la tierra no se canse y para que las patatas de este año no hereden problemas de la pasada.
Son labores sencillas de explicar, pero requieren constancia. Justo lo que un puente no te regala. En ciudad se hace puente. En el campo, como mucho, se hace acequia 😂. Primer chiste del día, que luego me decís que voy muy serio.
¿Y por qué te hablo de patatas? Vengo con buenas noticias. A partir de la semana que viene vuelven las reconocidas patatas de Vicent.
Estuve ayer en sus campos, pisando el bancal con él, y las plantas van estupendamente. Suelos vivos, aireados, llenos de vida de la buena. Rotaciones bien pensadas. Aporcados hechos a su tiempo.
Nada de prisas, mucho oficio y ese mimo que se nota después en la textura y en el sabor. Me alegré como un niño, te lo juro, porque me está pidiendo el cuerpo una tortilla de las de verdad 🥔🥚

Lo de Vicent tiene su aquel. Él cultiva con métodos respetuosos con la naturaleza, de los que hemos visto toda la vida en el campo valenciano, afinados con experiencia. Preparar bien el terreno para que drene pero retenga lo justo. Plantar cuando la tierra lo pide, no cuando lo dice una hoja de cálculo.
Acompañar el crecimiento con riego templado y regular, que el exceso apalanca la planta y la falta le roba energía. Llegado el momento, cosechar cuando el tubérculo está en su punto y curarlo un poco para que llegue a tu cocina con el equilibrio perfecto entre firmeza y cremosidad.
¿Qué pasa entonces con tus pedidos de hoy jueves? Los prepararemos con el mismo cariño el día lunes. Así evitamos que una caja que cosechamos al alba se quede de turismo involuntario todo un fin de semana.
Podría quedarme aquí un rato, la mañana ha amanecido de postal, pero queda mucho por hacer. Riegos que revisar, suelos que escuchar, bancales que aporcar, aquí no paramos.
Gracias por estar al otro lado y por entender estos ritmos que marca la tierra. La semana que viene te escribo desde el bancal, con las primeras patatas de Vicent ya de vuelta.
Un abrazo grande y que tengas un día precioso como esta mañana,

