Buenos días.

Estos días vemos naranjas de fuera a precios que parecen de chiste. Vienen de muy lejos, muchas desde Egipto. Y claro, competir con eso es casi imposible si haces las cosas con cabeza y con cariño. Aquí en Valencia, y con compañeros agricultores por toda España, trabajamos como lo hacían nuestros abuelos.

Cuidamos el suelo, respetamos los ritmos y pagamos de forma justa a quien se deja la espalda en la finca. Mientras tanto, parte de nuestras naranjas se quedan sin salida. Esa es la verdad que no se ve en la etiqueta.

 

Trabajamos de forma artesanal. Las manos que cuidan los árboles son las mismas que aprendieron de sus padres y de sus abuelos. Ese saber no cabe en una máquina.

Elegimos lo que está en su mejor momento, respetamos la tierra y usamos técnicas que protegen el suelo y el agua. Aquí no hay atajos raros ni prisas de fábrica. Hay temporadas, hay paciencia y hay oficio.

¿Qué ganas tú con todo esto? Ganas calidad. Una naranja que huele a naranja y sabe como las de antes. Ganas sostenibilidad. Menos kilómetros, menos desperdicio y fincas vivas que dan sombra, polen y vida. Ganas justicia. Tu dinero se queda en el campo de aquí, sostiene familias, mantiene acequias, bancales y pueblos.

No te pido que elijas mis naranjas por guapas, aunque ellas solas ya se ponen bien chulas, te pido que las elijas por lo que representan.

Hay algo que nos gusta repetir en la cuadrilla. Cada compra es un voto. Cuando eliges lo baratísimo, estás diciendo sí a ese modelo. Cuando eliges lo auténtico, estás diciendo sí a una forma de vivir el campo que todavía puede tener futuro. Tú decides a qué le das de comer.

Si te apetece apoyar lo local y comer de temporada, aquí nos tienes. Entra en la web, elige tu caja y mañana por la mañana salimos a cosecharla para ti. Si hoy no te hace falta fruta, nos ayudas un mundo reenviando este correo a alguien que le guste lo bueno. Gracias por estar al otro lado y por valorar nuestro trabajo. Tu confianza se nota hasta en la cáscara de la naranja 🍊

Un abrazo grande desde Valencia. Seguimos en el bancal, con las manos en la tierra y la cabeza en lo importante. Hasta la semana que viene

Agricultor

Marketing Campos Del Abuelo