Buenos días y feliz día del trabajo a todas y a todos.

Ojalá hoy te regales un ratito de calma, un café sin prisas y, si se tercia, una siesta de las que hacen historia. Te lo mereces, que bastante carrera llevamos todos durante el año.

Por aquí, en la huerta de Valencia, te confieso que no paramos. Aunque sea el día del trabajador en el campo seguimos trabajando.

Estamos en plena temporada y preparando ya los nuevos ingresos de la semana que viene. La tierra es quien manda y también quien pone el reloj.

El tiempo de descanso en el campo lo marca la tierra y justo ahora está marcando lo opuesto, que es hora de trabajar. Como dice mi vecino, la tierra no entiende de puentes, entiende de puntos de madurez.

Y cuando dice adelante, pues arreando.

Te cuento en voz bajita para ir abriendo boca. La semana próxima vuelven los arándanos de Antonio, las patatas de Vicent y las judías bobby.

A los arándanos les hacemos el control de calidad más científico del mundo, que es probarlos hasta que se nos queda la lengua azul y ya no podemos fingir que es por trabajo.

Mientras tanto seguimos con lo nuestro, que ya sabes que aquí hacemos las cosas a la antigua pero con cabeza. Cada mañana revisamos los pedidos y salimos a cosechar solo lo que nos habéis pedido. Así de simple y así de raro en España.

Sin cámaras, sin largas esperas, del árbol y del bancal a tu caja.

Esto nos obliga a madrugar de verdad, que el gallo nos pone falta si llegamos tarde, pero es la única forma de que te llegue el género como debe ser. Entre nosotros nos vamos coordinando, llamadas al caer la tarde, audios de madrugada y alguna broma para no perder el humor.

Que si Antonio jura que uno de los arándanos le ha dicho buenos días, que si Vicent asegura que una patata le ha guiñado el ojo, todo muy científico como ves.

Aprovecho, para darte las gracias por apoyar el trabajo artesano del campo y por apostar por un precio justo para quien lo cultiva. Aquí seguimos los pasos que nos enseñaron los abuelos, paciencia, manos en la tierra y la vista puesta en el cielo por si nos cambia el plan.

Hoy te deseo un día tranquilo, que disfrutes sin reloj. Si algún familiar te pide que muevas un sofá, tú diles que el agricultor de tu confianza te ha recetado descanso activo, que consiste en no levantar nada que pese más que una miga de pan. Si cuela, me mandas la receta de cómo lo has hecho.

La semana que viene abrimos con novedades y con muchas ganas.

Aquí estaremos, cosechando bajo pedido cada mañana y llevando del campo a tu casa lo mejor que sabemos hacer 🌾💪

Que tengas un día del trabajo muy feliz y, si puede ser, con siesta incluida. Hasta la semana que viene.

Un abrazo enorme desde la huerta de Valencia,

Agricultor

Eduardo Cifre