
Buenos días
Primero que nada, quiero informarte que estamos en alerta amarilla por fuertes lluvias en ciertas zonas, por lo que es probable que hayan algunos contratiempos con los despachos de algunos productos, pero tranquilo que nuestro equipo de atención al cliente siempre está listo para manejar este tipo de imprevistos.
Ahora sí, hoy me pongo la gorra de profesor de la huerta. Tranquilo que no habrá examen. Solo un secreto que nos ha costado años aprender en el campo. El éxito de la patata empieza mucho antes de plantar. Empieza en el suelo
La patata es delicadilla. No es que sea caprichosa, es que si el suelo no está a su gusto se queda en patatita y luego nos preguntamos qué ha pasado. Quiere un suelo suelto, con buen drenaje y cargado de vida. Cuando eso se cumple, la planta hace magia.

Vamos por partes y en cristiano. El suelo ideal para la patata es un pelín ácido. El pH se mueve a gusto entre 5,5 y 6,5. Si no tienes cómo medirlo, llévate un puñadito a una tienda de jardinería o pide unas tiras de papel indicador. En cinco minutos sales de dudas
La textura que mejor le sienta es la franco arenosa. Traducido. Que drene sin atascarse pero que no sea un colador. Si riegas y el agua desaparece en un suspiro, vas corto de finura. Si se hace charco y tarda, te falta arena o aireación
La estructura debe ser suelta. Imagina un colchón mullido donde los tubérculos engordan a gusto sin presión. Si el suelo se apelmaza, la patata se queda estrecha. Dos trucos sencillos. No trabajes la tierra cuando está muy mojada. Y mímala con una horquilla en vez de ararla a lo bruto. La idea es levantar y airear, no voltear todo como si fuese una tortilla

La materia orgánica es la despensa y el gimnasio del suelo a la vez. Compost muy hecho, estiércol bien maduro, restos de poda triturados y hojas compostadas. Una capa generosa y luego incorporarla suavemente. Ganarás esponjosidad, retendrás agua sin encharcar y darás de comer a los bichitos buenos. Si ves lombrices, vas por buen camino
Una prueba casera para el drenaje. Abre un hoyo de un palmo, llénalo de agua y mira cuánto tarda en vaciarse. Si en dos o tres horas sigue con agua, necesitas mejorar el paso. Más arena si el suelo es muy pesado. Más materia orgánica si es muy suelto. Fácil y sin mareos
En la Huerta de Valencia hacemos caballones. Son los lomos de tierra donde va la patata. Subir el cultivo unos centímetros ayuda a que el agua no se quede encima y los tubérculos engorden redonditos. Luego, cuando la planta crece, hacemos un aporcado. Echamos más tierra a los lados para tapar la luz en los tubérculos. Así no se ponen verdes y además sujetamos la planta
Planifica con tiempo. A mí me gusta preparar el terreno unas semanas antes para que se asiente. Si puedes, rota el cultivo. No repitas patata dos años seguidos en el mismo sitio. El suelo descansa, se equilibra y te lo devuelve en cosecha

Y sobre todo, que no se nos olvide lo importante. Un suelo vivo es un suelo que funciona. Me lo repite siempre Juan, compañero de la Huerta de Valencia. Para mí, lo esencial es tener una buena planificación del suelo. Si el suelo no tiene vida, si no hay biodiversidad, te vas a equivocar al plantar
Así trabajamos nosotros. Artesanal, como lo hacían los abuelos. Cada mañana miramos los pedidos, salimos a cosechar y enviamos lo que se ha cortado ese mismo día. Es único en España y es la manera de defender nuestro trabajo a un precio justo. Detrás de cada patata bien hecha hay un suelo bien preparado y un montón de cariño
Si te animas a probar en tu huerto, cuéntame cómo tienes el terreno. Si al escarbar huele a bosque, vas por buen camino. Si no, no te preocupes. Con paciencia, materia orgánica y buen drenaje, ese suelo despierta. La patata es exigente, sí, pero cuando la mimas te lo agradece con creces 🥔
Un abrazo grande y gracias por estar al otro lado. Seguimos en el campo, con la navaja en el bolsillo y muchas ganas de que el caqui deje de ser un extraño en su propia casa.
¡Hasta la semana que viene!

