Buenos días

Hoy te escribo desde Valencia con las manos aún frías. Acabamos de revisar pedidos y, como cada mañana, hemos ido a cosechar. Ya sabes cómo trabajamos. Bajo pedido, del árbol a tu caja. Y con compañeros agricultores de toda España que miman sus campos como lo hacían sus abuelos.

Quería contarte algo que llama la atención cuando hablamos de kiwi. Nada más cosecharlo, lo llevamos a una cámara de frío. Y no, no es por razones de conservación, es algo mucho más profundo e interesante.

Verás {{ data.customer.first_name }}, cuando se recolecta, el kiwi todavía está verde y duro, incluso si parece grande y bonito. La única forma de activar su maduración es guardarlo en cámaras frías (0–1 °C). Ya sé lo que estás pensando, pero no, no es un proceso antinatural, al contrario, son técnicas ancestrales, pero con las herramientas de ahora.

Este proceso activa enzimas internas que suavizan la pulpa y desarrollan su sabor dulce y aromático. Lo cual, no se logra en el árbol, sino una vez cosechado. El sentido es el mismo, respetar lo que el fruto necesita y nada más.

Esta rutina encaja con nuestra forma de trabajar. No aceleramos ni atrasamos procesos. Solo acompañamos al fruto para que llegue a tu casa en su mejor momento. Por eso cosechamos cada mañana según lo que habéis pedido y metemos el género en fresco antes de preparar las cajas. Es algo único aquí y créeme, se nota en cada bocado

Y sí, la cámara de frío no es un spa criogénico ni una cápsula del tiempo. Es la sombra fresca de agosto hecha nevera. Un respiro para que el kiwi esté en su punto.

Gracias por seguir aprendiendo con nosotros sobre lo que hay detrás de cada pieza de fruta. Si alguna vez dudas de cómo guardar tus kiwis en casa, escríbeme. Aquí estamos, del campo a tu cocina, defendiendo un precio justo y el ritmo de la naturaleza

Un abrazo grande y buena semana

Agricultor

Marketing Campos Del Abuelo