¡Buenos días!

Primero que nada: gracias de corazón por participar en la pregunta del queso, cabra u oveja. Han llegado un montón de respuestas y alguna que otra receta de tapeo que se me ha quedado grabada.

En estos días os contaré los resultados, que ya veo a más de uno apostando en casa a ver quién acierta.

Aquí los lunes vamos de cabeza. El fin de semana lo pasamos cuadrando pedidos con lo que el campo está en su punto y el lunes, con el primer canto del gallo, empezamos el madrugón.

Cortamos lo que habéis pedido, montamos caja a caja y lo dejamos todo listo para que salga el envío en frío.

Ya sabéis que ahora todas las cajas viajan fresquitas para que os llegue todo en perfectas condiciones ❄️

Y sobre esto, te cuento un secreto de campo que no se ve en la etiqueta...

Aunque cortes una lechuga o un calabacín, por dentro siguen vivos un tiempo. Respiran, gastan energía y agua, como si siguieran haciendo flexiones dentro de la caja.

Por eso el frío bien puesto es nuestro mejor aliado. Para nosotros el frío es un abrigo para el viaje, una siesta corta que calma el ritmo de la verdura recién cosechada mientras va de la huerta a tu cocina. Lo bajamos rápido de temperatura, lo cuidamos y enseguida se pone en camino.

Muy distinto es lo que pasa en muchas grandes superficies, donde hay frutas y verduras que pasan semanas y hasta meses durmiendo en cámaras. Ahí el frío no es un abrigo de paso, es cama eterna.

Sirve para que la fruta viaje medio mundo o se venda fuera de temporada. Se conserva el aspecto, sí, pero el tiempo no perdona.

Con los días van perdiendo chispa, aromas y vitaminas. Por eso hay tomates de enero que se creen de agosto y luego saben a martes. En cambio, cuando el tiempo entre planta y plato es corto y el frío es solo compañero de viaje, el sabor y los nutrientes llegan a tope.

Todo esto que te cuento parece fácil, pero aquí hay mucha letra pequeña que se hace a mano. Cosechamos bajo pedido cada mañana, algo que casi nadie hace en España.

Montamos cada caja como un Tetris para que el tomate no aplaste a la lechuga, pasamos por cámara lo justo y coordinamos el transporte refrigerado. Es una logística de artesano, con compañeros agricultores de toda España que cultivan como lo hacían sus abuelos y con la misma paciencia.

Cuesta más, claro, pero es la manera de asegurar la calidad de verdad y defender nuestro trabajo a un precio justo.

A veces me preguntan por qué no almacenamos más días para ir más tranquilos. La respuesta es sencilla. Preferimos correr los lunes y que tu caja llegue con sabor a campo, antes que dormir la verdura durante semanas para venderla cuando toque.

Esto va de respetar la temporada, el territorio y a quien se sienta a la mesa. Va de que abras la caja y te huela a huerta. Y de que ese primer bocado te haga asentir sin decir ni mu.

Gracias por estar al otro lado, por confiar en quienes cultivamos con las manos y con la cabeza, y por ayudarnos a que esta forma de trabajar siga viva.

Seguimos cada semana, cosecha a cosecha, envío en frío y sonrisa en la cara. Yo me vuelvo a la faena, que el tractor me mira de reojo y los compañeros ya están cargando las cajas 🚜

Un abrazo grande y que tengas una semana estupenda. Nos leemos muy pronto con los resultados del duelo queso de cabra contra queso de oveja.

Aquí seguiremos, en la huerta de Valencia, trabajando con mimo para que lo mejor del campo llegue directo a tu casa.

Un abrazo,

Agricultor

Eduardo Cifre