La Comunitat Valenciana recogerá unas 240.000 toneladas de caqui esta campaña, un 34% menos que la anterior, según La Unió. Es la peor cosecha en una década. En la Ribera Alta, un productor confirma la media cosecha y pone cifras a lo que no sale en los aforos: hoy un caqui necesita entre ocho y once tratamientos para llegar al almacén, cuando hace siete u ocho años no necesitaba ninguno.

La previsión de La Unió de Llauradors atribuye la caída al calor, las tormentas y las plagas, con el cotonet y la mosca blanca a la cabeza. La organización ha pedido autorizaciones excepcionales de materias activas como el acetamiprid y el ciantraniliprol para poder controlarlas.

«Media cosecha, quizá un poquito más»

Un agricultor de caqui de la Ribera Alta consultado por este medio confirma el diagnóstico general: «Este año tendremos una media cosecha, quizá un poquito más, pero no mucho más».

Su caso particular, sin embargo, va a contracorriente. «En mi caso es más producción que el año pasado, porque el año pasado no me hizo. Nunca he sabido los motivos, pero no me hizo». El caqui tiene estas cosas: un árbol puede fallar una campaña entera sin una causa clara.

De cero tratamientos a once

Donde sí hay una causa clara es en el cotonet. Este productor no ha tenido caídas por la plaga, y explica por qué: «Lo he tratado con tiempo y no tengo cotonet».

El precio de esa tranquilidad se cuenta en pases de mochila y tractor. «Llevo hechos siete tratamientos, entre unas cosas y otras: para el hongo, para el cotonet, para la negrilla… Y aún quedan dos o tres más antes de que los cojan».

La comparación con el pasado reciente es lo que más llama la atención. «Hace siete u ocho años, cuando empezaron los problemas del hongo, no se hacía ningún tratamiento. Hemos pasado de no hacer ningún tratamiento a hacer entre ocho y once, dependiendo».

Cada uno de esos pases supone producto, mano de obra y gasóleo, que este año cuesta un 48% más que el anterior. Si quieres saber más sobre los problemas sanitarios de este cultivo, los repasamos en los desafíos del cultivo del caqui y en cómo combatir la negrilla.

Por qué tanto caqui acaba en destrío

Ni siquiera con el árbol sano está garantizado que la fruta llegue a la tienda. «El caqui es muy delicado porque tiene la piel muy fina. Entonces se estropea mucho», explica.

El principal enemigo no es un insecto, sino el propio árbol: «Hay mucho caqui que va de destrío precisamente por las rayas que le provocan las rozaduras de las ramas, fundamentalmente». El viento mueve las ramas, las ramas rozan la piel y la fruta queda marcada. Por dentro está perfecta, pero ya no entra en la categoría comercial.

Lo picado, directamente, ni se toca: «Picaduras y eso, eso va al suelo; no se coge nada».

Sesenta céntimos, «razonable si hay buena producción»

Los almacenes están pagando en torno a 0,60 euros por kilo en campo, según este productor. Él lo considera «un precio razonable si hay una buena producción».

La condición es la clave. Con media cosecha, más tratamientos y el gasóleo disparado, los mismos sesenta céntimos se reparten entre muchos menos kilos.

Qué significa para quien compra caqui

  • Habrá menos caqui, sobre todo en la categoría más vistosa, la que llega sin marcas a los lineales.
  • Una raya en la piel no es un defecto de sabor. Es una rozadura de rama. Ese caqui sabe igual.
  • El caqui que te llega ha pasado por ocho a once tratamientos autorizados para llegar sano. Es el peaje de un cultivo que hace una década apenas tenía plagas.

Y si te llevas un caqui duro a casa, recuerda cómo quitarle la aspereza antes de comerlo.


Fuentes: Valencia Fruits — Se prevé una cosecha de kaki sobre las 240.000 toneladas · COPE — La cosecha de caqui cae un 34% y registra su peor campaña en una década · AgroCLM — Movilizaciones contra la subida del combustible

— Redacción Campos del Abuelo