Buenos días,

Hoy voy a hablarte de lo que en el campo llamamos “la hortaliza semáforo” ¿crees saber cuál es?

Esta no es una hortaliza cualquiera: fue de las primeras que el ser humano domesticó (junto al calabacín). O sea, que llevamos siglos y siglos comiéndolo… y todavía hay gente que lo trata como si fuese un adorno en el plato. 

A que ya sabes cuál es… Claro, hablo del pimiento.

Y ojo, que dentro del mundo del pimiento hay tres grandes grupos: el dulce de mesa, el picante y las variedades que se usan para hacer pimentón, que en España eso ya es religión. El pimiento es uno solo, que pasa por distintas fases de maduración. 

Muchos piensan que el pimiento viene de Italia, cuando realmente viene de América Latina, concretamente de la zona de Los Andes peruanos y bolivianos, aunque también se han encontrado restos por lo que hoy sería México. 

Vamos, que cruzó el charco antes que muchos… y llegó a Europa en barco cuando Colón volvió de América, igual que el tomate y la patata. Y por si fuera poco, el pimiento es de la familia de las solanáceas, que suena a hechizo pero es pura agricultura. 

Si tú dejas un pimiento en la planta, el tío pasa por los tres colores del semáforo: verde, amarillo y rojo. Y aquí viene lo bueno: eso no significa que esté “verde” de inmaduro. No, no. Si está verde está perfectamente para comer, y si va pasando a amarillo o rojo también. El pimiento no es como algunos, que hasta que no “maduran” no hay quien los aguante…  sirve en todas sus fases.

Y claro, lo de su origen no es por su pasaporte, es porque cuando está verde, lo llamamos “pimiento italiano”, en cambio, el lamuyo (que por cierto lo tenemos disponible en la web), tiene aquel rojo intenso que tanto llama la atención. En este caso, si queremos que llegue a ese rojo bonito, se deja más tiempo en la planta. Pero los que tocan el suelo se retiran, porque ahí abajo hay guerra: los ácaros de la tierra pueden afectarlos y fastidiarte el fruto, y aquí no estamos para criar pimientos enfermos, que bastante tenemos con la faena diaria.

El pimiento Lamuyo que cultivamos en Valencia es de gran tamaño,  piel brillante y sabor dulce y aromático. Gracias al clima mediterráneo y a nuestras técnicas agrícolas respetuosas con el entorno, estos pimientos alcanzan una calidad insuperable: son carnosos, jugosos y de textura firme.

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