
¡Buenos días y feliz lunes!
¿Qué tal Semana Santa, {nombre}?
Espero que hayas cargado pilas y que la vuelta no se haga cuesta arriba. Por aquí nos hemos dado un pequeño respiro y ya estamos otra vez al pie del cañón, tomando y enviando pedidos desde primera hora.
Y además, tengo una noticia de las que hacen sonreír: ya están disponibles los fresones en la web.
Nacen en el corazón de Valencia, en tierras cálidas y aireadas, y se nota en el sabor. Están cultivados de forma artesanal, como nos enseñaron los abuelos, y los cosechamos bajo pedido cada mañana.
Hace dos años que no teníamos... Ahora te cuento por qué hemos tardado en volver con ellos.

Hace dos años, tuvimos un lío grande con envíos porque cayeron lluvias largas y pesadas, faltó sol, y el fresón es delicado como un cristal. Con tanta humedad el fruto pierde alegría y firmeza, y viajar así es mala idea.
Ni el paraguas más grande salva a una planta cuando el cielo se instala a lloviznar varios días seguidos.
Desde entonces nos lo tomamos con calma y cabeza. Junto a Miguel, nuestro compañero agricultor, probamos fechas, afinamos el momento exacto de corte y ajustamos la selección en seco, sin gota de agua sobre el fruto. Queríamos estar seguros antes de decir volvemos, y ahora sí que sí.
Listos para montar tu pedido que, tenga fresones o no, lo hacemos con el mayor de los cuidados, para que todo llegue del campo a tu mesa sin siestas intermedias.
Te cuento un secreto de los de campo pero explicado fácil. El fresón, que es la fresa grandota que solemos comer en España, concentra azúcares cuando alterna sol y noches frescas.
Si encadena días húmedos y nublados, se aguachina y pierde dulzor. Es como yo sin café por la mañana, funciono, pero no brillo. Y ojo, al fresón el agua por fuera tampoco le hace gracia. Es un poco gato.

Así trabajamos ahora. Cada amanecer, revisamos pedidos, vamos a la mata con el sol bajito. Cortamos solo los que están en su punto, pedúnculo bien verde y aroma que ya promete, y pasan directos a la sombra. Ese mismo día salen hacia tu casa.
Aprovecho, {nombre}, para compartirte mi truco de abuelo joven. Una vez que tengas tus fresones, guárdalos en la nevera sin lavar y sácalos un ratito antes de comerlos para que suelten todo el perfume. Luego ya los lavas y a disfrutar.
Yo estas fiestas me porté bien y solo me zampé dos torrijas. Bueno, vale, tres.
Este año toca disfrutar. Ha habido sol suficiente y una brisita seca que en la comarca llamamos bendición. Los fresones están firmes, dulces y con ese rojo que hace que la familia se pelee por el último de la bandeja.
Pide pronto si te apetecen, que cortamos lo justo y necesario para no perder ni un ápice de frescura. Directo del campo español, a precio justo y sin intermediarios.
Gracias por seguir a nuestro lado. Me encantará saber qué te parecen estos primeros fresones de la temporada.
Que tengas una semana estupenda y ojalá el primer bocado te traiga por un momento a nuestro lado en la huerta.
Un abrazo grande y hasta la próxima.

