Buenos días desde la huerta de Valencia, {nombre}.

Tomarse un descanso hoy en día es más difícil que encontrar aparcamiento en el centro un sábado, y lo digo con la gorra de agricultor bien calada.

En el campo siempre hay algo por hacer, regar, desbrozar, vigilar la cosecha, y cuando crees que has terminado, aparece otra tarea que te guiña el ojo.

Aun así, hay un detalle que me salva del corre que te pillo y te lo voy a contar en confianza.

Eso sí, desde ya te digo: tanto trabajo en el campo tiene su recompensa.

Como te decía, lo que me invita a bajar una marcha y a disfrutar, es el contacto con la naturaleza.

La naturaleza a veces te pone la mano en el hombro y te dice: calma. Después de una jornada de palear y sembrar, llega ese ratito en el que la tierra manda parar y mirar.

Te das cuenta del color que coge una hoja al atardecer, del olor a tierra después de la lluvia, del zumbido de las abejas que parecen llevar su propio horario.

Estar en contacto con esto es un privilegio que no se paga con tarjeta. Y justo en ese silencio aparece mi pequeño secreto, el que me recuerda por qué hacemos lo que hacemos.

Uno de mis mayores lujos es probar lo que vendemos en Campos del Abuelo, recién salido de la mata. La primera naranja de la temporada es una fiesta, te explota en la boca a vitamina y esperanza.

Pero hoy confieso mi debilidad, han llegado los fresones de la temporada y están especiales de verdad, de los que te reconcilian con el mundo. 

Como sabes, {nombre}, trabajamos con productos de temporada y las cosechas son siempre limitadas. Cuando la planta dice hasta aquí, se acabó, igual que cuando termina tu serie favorita en la tele y te toca esperar la siguiente temporada.

Por eso cada mañana reviso los pedidos y salimos a cosechar solo lo que pedís, algo único aquí, para que te llegue con el sabor de verdad y al precio justo que defendemos entre todos los agricultores con los que trabajamos por toda España 🍓.

Si te apetece disfrutar de ese ratito de calma en casa, ahora mismo los fresones están en su mejor momento.

Por aquí, ya estamos saliendo a cosecharlos.

Un abrazo grande y hasta la semana que viene.

Agricultor

Eduardo Cifre