¡Buenos días!
Aquí en Valencia llevamos una semana de lluvias constantes. De nuevo...
Por suerte, no son torrenciales y, de momento, no nos han puesto en alerta.
Pero antes de contarte más sobre esta situación, tengo una novedad de la que quiero hablarte.
Seguro que recuerdas a Vicent, nuestro compañero agricultor con más de 40 años de experiencia que trabaja con técnicas ecológicas, es decir… con lo que llamamos técnicas ancestrales.
Este es Vicent, por si no lo recuerdas, posando con sus patatas.
Estas técnicas, a las que me refiero como ancestrales, se basan en lo que hacían nuestros antepasados con sus tierras: gestionar el ecosistema, acompañar a la naturaleza en su proceso sin invadirla.
Pero la novedad de esta semana no tiene que ver con patatas…
Es lo que yo hago con mis naranjas y lo que hace Vicent con las espinacas campestres de su huerta. Mira cómo están de bonitas, recién cosechadas para los pedidos que ya han llegado a nuestra web:
No me digas que no se ven frescas y sanas. No creo que encuentres algo así en el supermercado. En fin, al menos yo no lo encontré.
Respecto a las lluvias, tuvimos que pausar la cosecha de mandarinas durante unos días hasta que amainó un poco.
Ya te imaginarás, que cosechar ya es un trabajo duro, pero hacerlo bajo la lluvia lo complica aún más. A nosotros nos gusta revisar bien los productos antes de cosecharlos así que debemos esperar a que afloje la lluvia para salir a la "caza".
Por otro lado, esta lluvia es una bendición para los árboles que están empezando a brotar y a sacar flor. El agua extra les da fuerza para que los brotes crezcan con vigor.
Pero mucha agua podría pudrir la flor, algo que te contaré en alguna otra newsletter. Esto es un tema muy muy serio, porque de la flor sale el fruto, y si no hay flor.. pues no hay fruto.
En el caso de los frutos que ya están en el árbol, como mis naranjas 🍊, el exceso de humedad puede favorecer la aparición de hongos. Lo mismo ocurre con las verduras, pero, de momento, todo va bien.
Trabajar con la naturaleza nos enseña a adaptarnos a los cambios constantes. Aquí estamos, con las herramientas listas y, por si acaso, con el impermeable también 🌧️.
Te cuento todo esto, para que sepas que nuestro ritmo no lo marca solo el reloj, sino los ciclos de la tierra y sus frutos.
Por hoy me despido. Sigue lloviendo, pero, como decía mi abuela, después de la lluvia siempre sale el sol ☀️. Ha sido un placer compartir contigo cómo va todo por aquí.
Hasta la semana que viene.
¡Un fuerte abrazo!