
Hola hola
Si nos sigues en instagram, ya sabes que hace poco visité a uno de mis compañeros, que cultiva ajo tierno y tiene una técnica milenaria que me gustaría compartirte.
Todavía hay agricultores que trabajamos los surcos como se hacía antes: con animales y sin maquinaria pesada, como en este caso. ¿Por qué? Porque así la tierra no se compacta, respira mejor y mantiene su estructura natural. Vamos, que el suelo no se “asfixia” como pasa a veces con tanta máquina.

Cuando se hacen surcos con animales, el trabajo es más lento, sí… pero también más preciso. Se respetan los ritmos del campo, se cuida cada línea de cultivo y se favorece que el agua se distribuya mejor. Resultado: plantas más sanas y cultivos más equilibrados.
Además, este tipo de trabajo ayuda a mantener la vida del suelo: microorganismos, nutrientes y esa riqueza invisible que luego se traduce en sabor. Porque sí, aunque no se vea, todo eso acaba notándose en lo que comes.

Así que la próxima vez que pruebes nuestras verduras, recuerda: detrás no solo hay tierra… hay tradición, paciencia y, en algunos casos, hasta algún caballo echando una mano. Y eso, hoy en día, es casi un lujo. 🌿✨
Un abrazo,
El equipo de Campos del Abuelo

