
Buenos días
Hoy te escribo un pelín nostálgico. Esta semana hemos enviado las última cosecha de una de nuestras joyitas. He recorrido los campos al amanecer, he revisado los pedidos como cada día y nos hemos ido a cosechar bajo encargo, como hacemos siempre.
Y al volver por la tarde, al mirar los árboles, he sentido ese silencio que solo entendemos los del campo: las ramas ya no guardan más fruta.
El mandarino ha dicho basta.
Y entender por qué, {nombre}, no es complicado.
Ven, te cuento entre hileras de naranjos.

A veces se nos olvida, pero la naturaleza no es una fuente inagotable. En el campo no manda el calendario del supermercado, manda el de los árboles. Y el árbol es claro como el agua cuando se acaba la campaña. No hay botón de reinicio, ni máquina de churros. Hay un ciclo.
Descansar en invierno, despertar con la primavera, cuajar la fruta, engordarla con el sol, y rematar con las noches frescas del otoño que afinan el dulzor y el punto de acidez. Por eso las mandarinas están tan ricas cuando tocan y no antes ni después.
Me gusta contarlo porque nosotros vivimos de respetar ese ritmo. Trabajamos con agricultores de toda España que miman sus árboles como lo hacían sus abuelos.
Cosechamos bajo pedido, único aquí, para que lo que te llega sea de árbol y no de almacén.
Eso sí, no nos quedan mandarinas, pero tenemos aún muchos productos de temporada que aún seguimos y seguiremos cosechando. Como arándanos, fresones y alcachofas que sacan suspiros.
Pero, volviendo a las mandarinas, cuando no hay más, no enviamos más. Así de sencillo. Preferimos decir se acabó la cosecha a eso de sin stock, porque no es un fallo, es la señal honesta de que el árbol ha completado su trabajo de este año.

Por eso ahora, cuando miramos el árbol y ya no hay ni una, lo que toca es dar las gracias y dejarlo descansar.
Sé que a veces apetece tener mandarinas en mayo, igual que nos gustaría que el verano durase hasta Navidad. Pero lo bonito de comer de temporada es que cada fruta tiene su momento y su despedida. Y cuando vuelve, sabe a reencuentro. 🍊
Así que cerramos la persiana de las mandarinas hasta la próxima temporada. Volverán cuando el sol y el fresco les den otra vez su punto. Te avisaremos en cuanto empiecen a coger color, como hacemos cada año, para volver a cosecharlas por la mañana y enviarlas en el mismo día.
Mientras tanto, seguiremos cuidando del campo, aprendiendo de lo que nos enseña y trabajando con el resto de compañeros para que en tu mesa siempre haya lo mejor de cada estación.
Ojalá hayas disfrutado esta temporada tanto como nosotros cosechándolas y compartiéndolas.
Gracias por acompañarnos, por entender que el campo tiene sus tiempos y por elegir una forma de comer que cuida al árbol y a quien lo trabaja.
Hasta pronto, que la próxima cáscara caerá sola
Un abrazo grande desde Valencia 🌱

